La importancia de contar con un buen servicio informático en tu empresa

Dicen que solo nos acordamos de Santa Bárbara cuando llueve y yo creo que este refrán cobra más importancia que nunca cuando eres empresario y de repente aparece un virus informático. Yo siempre había escuchado historias sobre ciberataques, pero en mi mente eran cosas que les ocurrían a otros, sobre todo a empresas grandes.

A compañías famosas de esas que manejan millones de euros. Nunca imaginé que una pequeña empresa como la mía pudiera ser un blanco. Pero me equivocaba. Y lo descubrí de la manera más dura, en primera persona y con la piel de gallina.

Mi empresa es una pyme que fundé hace más de diez años. Empecé con solo dos empleados y mucha ilusión, porque en esos tiempos y más en España solo se puede tener eso. Con el tiempo crecimos, a base de muchas horas de trabajo, algo que los jóvenes de ahora no entienden, conseguimos más clientes y logramos una estabilidad. No éramos una gran compañía, pero teníamos un equipo unido y ganas de hacer las cosas bien.

Una mañana llegué a la oficina y noté algo raro en los ordenadores. Algunos no encendían bien, otros mostraban mensajes extraños. Había archivos que no se abrían y documentos que parecían dañados. Al principio pensé que era un fallo técnico normal, pero rápidamente me di cuenta que era algo más.

Uno de mis empleados me llamó a gritos. “José”, grito, todavía lo recuerdo. Tenía la pantalla bloqueada con un mensaje en rojo. Pedían un pago en criptomonedas para devolvernos el acceso a nuestros datos. Era un ataque de ransomware. La verdad es que no os puedo contar lo que se pasó por mi cabeza.

En menos de media hora

Durante unos minutos me quedé paralizado. Pensé en todos nuestros documentos: facturas, contratos, proyectos, datos de clientes, todo lo que nos permitía funcionar día a día. Pensé en nuestros trabajadores, en su sueldo, en su futuro. Y pensé en mí. ¿Podía perderlo todo por culpa de un ataque informático?

Entonces recordé que hacía unos meses había contratado a una empresa de soluciones informáticas. Lo había hecho casi por obligación, después de que un cliente me insistiera en que era importante protegerse. Y la verdad es que no pensaba que fuera tan útil.

Llamé inmediatamente al equipo de soporte de Omega 2001. Me atendieron en menos de un minuto. Me pidieron calma y me dijeron que desconectara todos los equipos de la red mientras ellos se preparaban para actuar.

En menos de media hora un técnico se conectó de forma remota a uno de los equipos y comenzó a analizar la situación. Me explicaron que, por suerte, habíamos activado un sistema de copias de seguridad automático hacía semanas. Yo casi ni recordaba que me lo habían instalado. En ese momento entendí su valor real.

Mientras ellos trabajaban, yo me senté en mi oficina y pensé en lo que estaba pasando. Miré por la ventana y vi a mis empleados preocupados. Sentí una mezcla de miedo, rabia y culpa. Pero también sentí una enorme esperanza. Saber que había un equipo profesional a cargo del problema me devolvía la fuerza.

Pasaron un par de horas que se hicieron eternas. Cada pocos minutos recibía una actualización. Habían identificado el tipo de ransomware, estaban bloqueando su expansión y ya habían empezado a restaurar algunos sistemas. Yo no entendía todos los términos técnicos, pero sí entendía que avanzábamos.

Al final, después de unas horas de tensión, me dijeron las palabras que tanto esperaba: “La mayor parte de los datos están recuperados. El ataque está contenido. Su empresa está fuera de peligro”. Nunca una frase me hizo tan feliz.

Al día siguiente todo volvió casi a la normalidad. Algunos archivos se perdieron, pero eran pocos. El funcionamiento de la empresa no se vio afectado de forma grave. Nadie perdió su trabajo. Ningún cliente se vio perjudicado. Habíamos tenido suerte, pero también habíamos tenido preparación.

De hecho, en los días siguientes supe de otras pymes de la zona que habían sufrido ataques parecidos. Algunas no tenían copias de seguridad. Otras no tenían a quién llamar. Varias no lograron recuperarse. Una incluso tuvo que cerrar. Pensar que nosotros estuvimos a un paso de vivir lo mismo me hizo valorar más que nunca la decisión de haber contratado protección informática.

Hoy cuento esta historia porque quiero que otros empresarios no cometan mi error inicial. No importa si tu empresa es grande o pequeña. En el mundo digital actual, cualquier negocio puede ser atacado. Y un ataque puede destruir lo que tardaste años en construir.

Yo aprendí la lección a tiempo. Y tuve la suerte de tener a un equipo profesional que actuó rápido y con eficacia. Gracias a ellos, mi empresa sigue en pie. Y yo sigo aquí, agradecido y más consciente que nunca de la importancia de estar preparado.

 

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