El contorno de los ojos es una de las partes de nuestro cuerpo que más acusa el paso del tiempo. Patas de gallo, bolsas y ojeras, arrugas varias, irrumpen y se agudizan en esta parte de nuestra cara. Por suerte, tratamientos como la blefaroplastia pueden revertir en gran parte sus efectos.
Toda la zona que rodea a los ojos es especialmente sensible al envejecimiento debido a que en ella, la piel es entre 5 y 10 veces más fina que en otras partes del cuerpo. Por lo que procesos naturales como la disminución paulatina de colágeno y elastina se nota más.
Otros factores como el estrés, la falta de sueño o una mala alimentación repercuten en la imagen de nuestra mirada.
Es una zona que no podemos disimular. Nos relacionamos con los demás mirándolos a los ojos. Por tanto, cualquier signo de la edad que aparece en la zona, es difícil de ocultar.
Es una parte de nuestro cuerpo bastante expresiva. Los párpados y los músculos que rodean a los ojos los estamos moviendo continuamente. Tanto es así, que las populares patas de gallo se producen de forma natural, ya no solo por la pérdida de elasticidad de la piel, asociada al paso de la edad, sino también, por toda la cantidad de movimientos repetitivos que efectuamos con estos músculos.
La oftalmóloga Dra. Cecilia Rodríguez, directora de Clínica de Párpados, una clínica de Las Palmas de Gran Canarias especializada en tratar afecciones que afectan al contorno de los ojos, subraya que la blefaroplastia es una de las técnicas más efectivas y menos invasivas para rejuvenecer la mirada. Para contrarrestar estos signos de la edad de los que estamos hablando.
Principales signos de la edad en el contorno de los ojos.
Antes de pasar a ver cómo los resolvemos, propongo detenernos un poco en identificar los principales signos de la edad que aparecen en la zona. Estos son los más habituales:
- Líneas de expresión y arrugas finas. Son las conocidas popularmente como patas de gallo. Aparecen por la gesticulación repetida (reír, entrecerrar los ojos, parpadear) y por la pérdida de colágeno asociada a la edad.
- Arrugas profundas. Con el paso del tiempo, esas líneas finas, de las que hemos hablado en el punto anterior, se marcan más y se convierten en pliegues permanentes, dando un aspecto de mirada cansada.
- Pérdida de firmeza y flacidez. Este es un rasgo que se da en toda la piel y, principalmente, en la cara. Solo, que como la piel del contorno de los ojos es muy fina, se nota más la falta de elasticidad, lo que provoca que se descuelgue y se formen pliegues.
- Ojeras. Las ojeras se intensifican por la reducción de la microcirculación sanguínea, la acumulación de pigmento o la propia transparencia de la piel en esta zona.
- Bolsas bajo los ojos. En ocasiones las confundimos con las ojeras, pero se trata de un fenómeno distinto. Se deben a la acumulación de grasa, líquidos o a la pérdida de tono en los músculos oculares, lo que genera hinchazón visible.
- Sequedad y falta de luminosidad. La piel del contorno de ojos produce menos lípidos protectores, lo que la hace más vulnerable a la deshidratación y, por tanto, tiende a perder brillo.
- Manchas o hiperpigmentación. Con la edad también pueden aparecer pequeñas manchas oscuras alrededor del contorno de los ojos, debido a la exposición solar y a factores genéticos.
Un proceso gradual.
Un artículo publicado en el periódico El País presenta como este proceso de deterioro es progresivo. Desde luego, se puede acelerar o ralentizar en función de ciertos factores relacionados con nuestro estilo de vida y con nuestra genética, pero a grandes rasgos, estos son los cambios que se van produciendo en la zona:
- Entre los 20 y 30 años. En este periodo los signos de la edad en el contorno de los ojos no existen o son bastante tenues. Esto no impide que nos preocupemos de hidratar la zona para prevenir todo lo que nos puede venir después.
- A los 40 años. A esta edad es cuando el contorno de los ojos empieza a presentar los primeros signos de envejecimiento. Se esbozan las patas de gallo y en algunas personas aparecen ojeras persistentes. Factores como el estrés o la exposición excesiva y habitual a los rallos solares influyen en que estas señales sean más visibles.
- A los 50 años. A partir de esta edad, la pérdida de elasticidad es más evidente. Por lo que las arrugas se hacen más profundas y pueden aparecer bolsas en la parte baja de los párpados.
- A los 60 años. Después de los 60 años, el deterioro del contorno de los ojos cae en caída libre. Todos los problemas de arrugas y de falta de flacidez que presentemos no van a hacer otra cosa más que agudizarse con el paso del tiempo.
Este es el proceso que sigue esta parte de nuestra cara. Esto no quiere decir que sea una maldición bíblica y que ante este deterioro no podamos hacer nada. Evidentemente, si hidratamos la zona, descansamos como es debido y llevamos una alimentación saludable, podemos retrasar este proceso de envejecimiento celular en gran medida.
Consejos para cuidar los ojos.
En relación con lo que veníamos hablando, la revista Vogue presenta una serie de recomendaciones para cuidar el contorno de ojos en las que pienso que es interesante detenernos. Son las siguientes:
- Duerme entre 7 y 9 horas diarias. Dormir el tiempo que te corresponde y tener un sueño reparador es clave para prevenir afecciones en el contorno de los ojos. De hecho, muchas de ellas aparecen por estrés y cansancio acumulado. La Unidad del Sueño del Hospital Clinic de Barcelona indica que los adultos de mayor edad suelen dormir menos que los adultos jóvenes. De todos modos, las 7 horas de sueño son necesarias para que nuestro cuerpo se recupere.
- Cuida la manera en la que duermes. La farmacéutica Inmaculada Canterla indica en el artículo de Vogue que la postura que adoptamos para dormir y las sábanas que usamos en la cama, influyen en el estado del contorno de los ojos. Por lo visto, dormir boca arriba o boca abajo son las peores posturas para los músculos de nuestra cara. Dormir de lado, en posición fetal, es lo que más nos relaja. Sábanas como las de lino o de seda, hacen que la piel se mantenga en un nivel de hidratación óptima, ya que absorben el exceso de humedad y conservan una temperatura corporal adecuada. Esto va a influir en la apariencia de nuestra mirada
- No uses antifaz para dormir. Algunas personas utilizan antifaz para crear una sensación de oscuridad absoluta que les ayude a conciliar el sueño y evitar los desvelos durante la noche. Sin embargo, la farmacéutica Canterla señala que todo aquello que nos pongamos sobre los ojos tiende a crear pliegues. Por lo que si no es estrictamente necesario, es mejor prescindir de este objeto.
- La limpieza es clave. Lavarnos la cara y los ojos, además de ser un acto de higiene, contribuye a hidratar la piel. En personas que se maquillan es importante lavarse bien la cara antes de irse a dormir. Los restos de maquillaje pueden alojarse en los conductos lagrimales durante la noche, provocando inflamación.
La blefaroplastia es la solución más eficaz.
Después de ver cuáles son los signos de la edad que afectan al contorno de los ojos, cuando aparecen y cómo prevenirlos, hay que señalar que el tratamiento más eficaz para abordarlos es la blefaroplastia.
La blefaroplastia es una cirugía ambulatoria que trabaja los párpados, eliminando el exceso de piel y devolviendo a la zona la tensión muscular adecuada. Se puede combinar con otros tratamientos estéticos como el lifting de ojos o el de cejas.
A día de hoy, esta intervención es prácticamente imperceptible. Para realizarla se efectúa una micro-incisión bajo la línea de las pestañas, que separa la piel del tejido muscular, pudiendo tensar la zona, cortar la piel sobrante y eliminar las bolsas de grasa o de líquido que se pudieran haber formado.
Si esta operación se realiza en el párpado superior suele durar unos 40 minutos, y si se hace en el párpado inferior alrededor de una hora. En ambos casos no requiere internamiento y se hace con anestesia local. El paciente está despierto durante la operación y se encuentra relajado e insensible al dolor.
Un dato interesante de esta operación es que los resultados suelen ser definitivos. Esta operación no es completamente eficaz para eliminar patas de gallo y arrugas profundas, pero sí tiene un resultado sorprendente en lo que se refiere a eliminar bolsas y ojeras, en devolver la firmeza a los párpados y en recuperar una luminosidad y frescura en la mirada que puede haberse perdido por las señales del envejecimiento.
Avances tecnológicos aplicados a la medicina estética, como la blefaroplastia, nos ayudan a eliminar los efectos del paso del tiempo sobre nuestro rostro, al tiempo que cada vez son más accesibles para la mayoría.