Buscar ayuda psicológica para sobrellevar la carga laboral es algo a lo que estamos habituados. No nos sorprende hablar con empleados estresados y agobiados por la carga de trabajo o el entorno laboral en general. De hecho, nuestra cultura del trabajo nos “obliga” a quejarnos del mismo de forma continua. En lugar de centrarnos en lo positivo del empleo. Aunque vamos a pensar que cada uno, sabe sus porqués a la hora de quejarse.
Sin embargo, no todos los trabajos son malos ni cuentan con un entorno laboral tóxico. Por mucho que nos empeñemos en lo contrario, lo cierto es que son muchas las empresas que hacen alarde de la psicología, puesta al servicio de las organizaciones. Me explico, no solo las personas van al psicólogo, las empresas también.
Seguramente a más de un directivo de la vieja escuela, entender que un psicólogo puede hacer algo por su empresa. Lo cierto es que en nuestro país, aunque cada vez está más aceptado, tampoco está muy bien visto necesitar ayuda psicológica. La ayuda psicológica se asocia a problemas de debilidad cuando en realidad, no es así. Algo que en otros países no se considera signo de debilidad, sino que saben apreciar la ayuda que puede proporcionar la psicología. En diferentes momentos de la vida, ante procesos de cambio o crisis, los psicólogos pueden constituir una guía necesaria para avanzar.
Si es así en la vida personal, ¿por qué no extrapolarlo a las empresas? La psicología empresarial presta un servicio cada vez más demandado debido a todo lo que aporta. Se trata de una ciencia que, en este caso, estudia la manera de conseguir una mejora laboral en diferentes ámbitos. Para lograrlo, intenta comprender la conducta humana y combinarla con los conocimientos relativos a la experiencia dentro del mundo empresarial. Tras una intervención psicológica de este calibre, se pretende encontrar una manera de trabajar eficaz y sostenible. Algo valido tanto para el trabajador como para la empresa.
Finalidad de la psicología empresarial
Esta rama de la psicología utiliza métodos sociales de investigación para obtener resultados. Estudia los centros de trabajo y las organizaciones en sí, de manera que se puedan armonizar las necesidades de las partes que se encuentran implicadas: empleados y directivos, entre otros. De tal manera que se pueden crear relaciones que benefician a todos, como nos confirman los profesionales de la psicología del centro Haya Psicólogos.
Para lograr su objetivo, la metodología a seguir es la recopilación de datos a través de la realización de encuestas, cuestionarios, entrevistas y estudios de casos concretos, y el uso de técnicas analíticas como la estadística. Utilizando una mezcla de métodos cualitativos como las entrevistas y, cuantitativos como la estadística, se consiguen buenos resultados.
Las áreas en las cuales la aplicación de la psicología empresarial proporciona mayor rendimiento son las que pasamos a comentar. Una de las que más beneficio puede obtener es la gestión del personal, sobre todo en los procesos de selección o promoción. Esta rama de la psicología es la adecuada para realizar la mejor selección, orientación y evaluación de los trabajadores. Puede analizar perfiles, habilidades, necesidades del puesto, etc.
En lo relativo a la formación del personal, la psicología empresarial juega un papel importante. Tras realizar un análisis de las carencias y demandas de desarrollo de habilidades, se hace posible trazar un plan de formación adecuado, acorde con las necesidades. Trabajadores de todos los sectores pueden adquirir conocimientos que ayuden a mejorar su desempeño.
Todos los departamentos que componen una empresa son susceptibles de necesitar mejoras, incluyendo el sector directivo que se beneficia del asesoramiento. Cada trabajador cuenta con su propio bagaje de experiencias, el cual lo capacita para desempeñar su función. Esto implica que pueden darse actitudes erróneas no identificadas previamente, por lo que un buen asesoramiento por parte de la psicología empresarial, puede hacer ver al equipo directivo sus puntos débiles, para que los mejore.
La estrategia organizacional cuenta con el aporte de la psicología empresarial para encontrar la estructura más adecuada para cada empresa. Con esto nos referimos a la estructura jerárquica que mejor funciona a la hora de alcanzar los objetivos propuestos. En una empresa puede funcionar muy bien la estructura vertical, con muchos rangos, en tanto que para otras, es mejor la horizontal, como pocos rangos.
Uno de los temas candentes a nivel empresarial es la retención del talento. Que se fugue un talento es algo que mantiene a las empresas en tensión. En muchas ocasiones, los equipos directivos y de recursos humanos no saben cómo actuar para que un empelado no renuncie o cambie de puesto de trabajo. En este aspecto, la importancia de la psicología empresarial se viste de aliado para fomentar la retención del talento. Como cabe esperar, deben aplicarse otra serie de medidas que contribuyan de forma favorable para retener a los empleados, como crear un ambiente laboral atractivo, uno de los pilares de la psicología empresarial.
Así mismo deben considerarse otra serie de factores como la cultura corporativa, los valores de los empleados, la comunicación efectiva y el feedback y la creación de espacios de trabajo flexibles.
Por tanto, podemos decir que la psicología empresarial tiene un gran impacto, mejorando las condiciones de los empleados y creando un equipo sólido.
Beneficios que aporta la psicología empresarial
No es de extrañar que las empresas que disponen de este tipo de servicio, tengan mayor éxito y cuenten con equipos de trabajo efectivos y sólidos. Los beneficios que reporta aplicar las metodologías propuestas, conllevan una mejora en el clima laboral. Todos los trabajadores observan una corriente de trabajo que se centra en la mejora general, invitando a participar de la mejora. La predisposición de todos a la mejora, fomenta un clima laboral más saludable. Esto mantiene motivados a los trabajadores, por lo que se obtiene un doble beneficio: bienestar y mayor productividad.
Otro beneficio incuestionable es la elección del perfil laboral. Aparte de elegir a los empleados por su formación y experiencia, se valoran otros aspectos que permite detectar al trabajador más adecuado. Este aspecto proporciona un valor incalculable, puesto que se tienen en cuenta habilidades como la capacidad de adaptación, resistencia al estrés, iniciativa… complementando el equipo de trabajo en el que se integre.
Del mismo modo, se previenen riesgos laborales, tanto a nivel físico como psicológico, se reducen los niveles de estrés, así como los accidentes, a causa de las distracciones o la indisposición.
Todo esto culmina con una mejora en el flujo de trabajo. Este aspecto consiste en lograr mejoras en la manera de establecer los roles y tareas dentro de la empresa. Primero se lleva a cabo un diagnóstico para ver si funciona el reparto de tareas y, en caso de detectar deficiencias, se elabora un plan que pretende reducir el tiempo de trabajo, acelerar el trabajo realizado, automatizar lo que sea necesario, mejorar el proceso de toma de decisiones y facilitar la movilidad de los trabajadores en la empresa.
Para hacer posible todo esto, los psicólogos empresariales, llevan a cabo una serie de pasos que permiten transformar las relaciones laborales dentro de la empresa. Empezando por una asesoría en la que el psicólogo, asesora de manera imparcial, científica y demostrable respecto a la situación de la empresa. De modo que detecta carencias o problemas en empleados, propietarios y directivos.
Tras esta primera toma de contacto, se procede al diagnóstico, basado en las carencias detectadas. Así ayuda a la empresa a conocer y comprender los puntos débiles de la misma, para establecer los restos que se deben superar para mejorar las deficiencias encontradas.
Lo siguiente es diseñar las herramientas necesarias para superar los retos. Al mismo tiempo que diseña otras enfocadas a la autogestión. Es decir, para que la empresa pueda utilizarlas en el futuro y, controlar e identificar problemas. Este tipo de intervención actúa a corto, medio y largo plazo, puesto que la idea es que la empresa pueda funcionar bien en todo momento.
Con todo esto realizado, se ponen en marcha las medidas diseñadas para solucionar los problemas encontrados. Para finalizar, el psicólogo realiza una evaluación en la que comprueba la efectividad de las soluciones implementadas.
Se trata de un proceso en apariencia, bastante sencillo. No obstante, cada empresa es un mundo y difieren mucho unas de otras. Esto supone un desafío constante en la psicología empresarial. Las funciones que desempeña un psicólogo en la empresa son mucho más detalladas y minuciosas que lo descrito, puesto que aúna la complejidad de la psicología con la del mundo empresarial. Se trata de campos de trabajo muy amplios y diversos, a la vez que diferentes que, unidos, consiguen alcanzar metas nunca pensadas. Si algo tiene que agradecer el mundo empresarial a la psicología, es el bienestar que reporta y la productividad que va de su mano. Si el entorno laboral es saludable, no cabe duda que los empleados rendirán más y mejor. Se producen menos bajas, menos absentismo y, por supuesto, aumenta la motivación.
En conclusión, la psicología para las empresas, se centra en el estudio del comportamiento humano dentro del contexto laboral. Su objetivo no es otro que mejorar el funcionamiento de la empresa a consecuencia del bienestar de los empleados. Para ello, aplica los principios de la psicología para optimizar el rendimiento, la satisfacción y la salud mental dentro del entorno laboral.