Decorar una vivienda o cualquier espacio interior requiere un don. No todo el mundo es capaz de decorar su espacio de forma acertada. De hecho, la mayoría recurren a familiares, amigos o profesionales cuando quieren hacer que su hogar brille con luz propia. Salvo aquellas personas dotadas con el saber hacer y capaces de elegir los muebles y complementos adecuados, saber ubicarlos como es debido y dejarlos bonitos, las más dejadas o simples, tenemos suficiente con lo básico.
A muchos no les preocupa demasiado la decoración de interiores ni de exteriores. Pero para aquellos a los que les preocupa, gusta e interesa, hemos preparado este artículo en el que vamos a tratar sobre cómo elegir al diseñador de interiores adecuado, para que el espacio a decorar quede perfecto.
Elegir a este profesional y que sea el adecuado es esencial para que la vivienda se convierta en un espacio funcional, estético y único. Definir el estilo, saber qué aspectos valorar a la hora de elegir interiorista y los servicios y herramientas que debe ofrecer para que el proyecto se convierta en un éxito, permite elegir al interiorista correcto. Con un profesional adecuado, el hogar se puede transformar de manera absoluta, mejorando la estética y optimizando su funcionalidad. Al mismo tiempo, el interiorista puede coordinar a los gremios implicados, ajustar el proyecto a un presupuesto determinado y eliminar o reducir los imprevistos.
Aprender a definir el estilo y las necesidades, evaluar la experiencia y el portfolio de los profesionales, entender los servicios y herramientas que ellos mismos deben ofrecer y comparar las diferentes propuestas es lo que hace posible que se tome la decisión más acertada.
Tener claros los objetivos del proyecto, el presupuesto y los plazos de ejecución es esencial para que la comunicación con el interiorista fluya como es debido y las decisiones finales se alineen con la visión personal del hogar.
Definiendo el estilo y las necesidades
Cuando no se sabe por dónde se anda, lo mejor es informarse. Eso mismo hemos hecho y nos hemos acercado a hablar con Sergio Nisticó Interior Design, interiorista y decorador de interiores de lujo con una probada experiencia en el sector. El mismo nos corrobora que lo primero que hay que hacer antes de buscar un profesional es definir las necesidades y el estilo.
El primer paso para acertar en esta elección es tener muy claras cuáles son las necesidades, las expectativas y las prioridades en lo relativo a la decoración. Esto va a facilitar la comunicación con el profesional y se convertirá en la hoja de ruta del proyecto. Cuanto más detallada sea la visión inicial que se tenga, más sencillo y fácil será que el resultado final cumpla con las expectativas.
Definir el alcance del proyecto es fundamental. Si se quiere hacer una reforma integral que permita transformar cada rincón de la vivienda o tan solo se trata de un cambio estético en estancias concretas, permite establecer el punto de partida y, en consecuencia, evitar posibles confusiones. Lo que, a su vez, facilita al interiorista tener un enfoque centrado en las propuestas realizadas.
El estilo personal es otro de los factores esenciales. Cada persona tiene su propio gusto y personalidad, siendo el diseñador quien tiene que ser capaz de reflejar esos aspectos en el espacio. Los estilos con mayor demanda son el moderno, con líneas limpias y acabados sofisticados; el rústico, con materiales naturales y ambientes acogedores; el minimalista, funcional y simple; y el industrial, con estructuras vistas y estética urbana.
Tener clara la inclinación estética que se quiere tomar ayuda al interiorista a que proponga las soluciones más acordes con la personalidad y el carácter de la vivienda.
Por último, en lo relativo a las necesidades y el estilo, hay que tener muy claro el presupuesto disponible. Definir el rango de inversión va a ayudar a que se eviten malentendidos, permitiendo que el diseñador proponga las opciones acordes al presupuesto.
Encontrar al profesional adecuado conlleva tiempo. Es esencial tener en cuenta la experiencia del diseñador antes de decantarse por uno. La trayectoria del profesional se convierte en un indicador a la hora de abordar los diferentes proyectos. Es más que aconsejable consultar el portafolio para conocer su estilo y si encaja con tus preferencias.
Revisar el portafolio implica centrarse en algunos aspectos. Observar la variedad de proyectos realizados por el profesional, la calidad y el detalle de los acabados, así como determinar si las soluciones propuestas en sus trabajos previos están alineadas con el estilo y las necesidades del espacio.
Además, hay que tener en cuenta la formación académica, los proyectos anteriores y si son similares y las opiniones de otros clientes. La capacidad del diseñador para adaptarse a diferentes estilos y necesidades requiere atención, puesto que un profesional con experiencia debe ser perfectamente capaz de aportar soluciones creativas que se ajusten y adapten a los requisitos del proyecto.
También resulta importante que el diseñador cuente con una actitud proactiva ante los retos. La capacidad necesaria para gestionar imprevistos y proporcionar las alternativas viables son características que definen a los mejores profesionales del sector.
Investigar su experiencia y conocer sus herramientas
Uno de los factores más decisivos y determinantes a la hora de escoger diseñador de interiores es conocer su experiencia y trayectoria. Un interiorista o arquitecto que cuente con una sólida formación y proyectos anteriores demostrables proporciona confianza y seguridad a la hora de saber adaptar sus ideas con las necesidades del proyecto.
El primer paso para conocer estos aspectos es revisar el portafolio con atención o investigar su presencia en redes sociales, donde puede darse a conocer su trabajo. Analizar con detenimiento los trabajos realizados, la calidad de los acabados y los estilos, implica algo más que ver imágenes. Se trata de comprobar si el profesional tiene experiencia en proyectos semejantes al que le propones, tanto si se trata de una reforma integral, una redistribución del espacio o la decoración de una vivienda de obra nueva.
Esta investigación previa permite tener una visión más clara y objetiva sobre si el profesional en cuestión encaja con el proyecto y su manera de trabajar, transmite la confianza necesaria.
Un buen interiorista aporta creatividad, además de un conjunto de herramientas y servicios con los que se garantiza que el proyecto se vaya a ejecutar de forma eficiente y proporcionando resultados de calidad. Saber con antelación lo que ofrece cada profesional permite que se valore si, en realidad, se adapta a las expectativas.
Dentro de los servicios habituales que incluyen los interioristas, destacan el asesoramiento en el diseño conceptual, la creación de planos técnicos, la selección del mobiliario, los acabados y la decoración acorde al estilo, supervisión de la obra y coordinación con otros profesionales para que se mantenga la coherencia del proyecto.
Aparte de estos servicios, resulta interesante que el profesional utilice herramientas modernas con las que se facilita la visualización del proyecto. Programas de diseño en tres dimensiones, paletas de colores, texturas y estilos, maquetas físicas o virtuales, etc.
Con este tipo de herramientas se ayuda al cliente a entender mejor la propuesta, se reduce el riesgo de error y, por supuesto, se evitan malos entendidos. Un diseñador de interiores que combina los servicios más completos con las herramientas más vanguardistas ofrece mayor garantía a la hora de transformar el espacio siendo fiel a la idea inicial.
Una comunicación clara y fluida con el profesional resulta indispensable. Es un aspecto tan relevante como la experiencia previa o el estilo del profesional. De una comunicación fluida y transparente dependerá que el proyecto avance sin que se produzcan malos entendidos y se cumplan las expectativas creadas.
Cuando el interiorista fomenta el diálogo, hace posible que el cliente se exprese con claridad sobre sus necesidades, recibiendo una retroalimentación continua y, en consecuencia, resolviendo las inquietudes y dudas que se produzcan a lo largo del proyecto. Establecer unos canales de comunicación efectivos es uno de los factores clave a la hora de que se tomen las decisiones correctas a tiempo y contando con toda la información.
Algunos de los puntos clave que hay que acordar antes de que se inicie el proyecto son los plazos de ejecución, el presupuesto y las reuniones de seguimiento.
Que exista transparencia en la gestión de los tiempos y costes produce confianza y permite al cliente contar con una visión más completa de la inversión. Una buena comunicación fomenta la creatividad, por lo que un diseñador que escucha será más capaz de captar los deseos del cliente, dejando constancia con el resultado final.
A la hora de elegir a un profesional para el proyecto, conviene comparar opciones. No basta con identificar a un diseñador y hacer lo que venimos diciendo. Se trata de hacer este trabajo previo con varios profesionales, lo que permite valorar desde diferentes enfoques, presupuestos y niveles de servicio, con lo que se garantiza que la elección del profesional es la adecuada.
En este punto toca valorar los honorarios, materiales y acabados propuestos, el plazo de ejecución y los servicios adicionales. Además de la calidad del servicio. Con toda esta información en la mano, se puede elegir al mejor profesional para cada cliente. Con total seguridad, será la opción más acertada.