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ESTACIÓN
DE RENFE
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Con el viejo traqueteo de la locomotora, con nostálgicos escapes de vapor, se terminó la construcción de esta onubense Estación de Sevilla antes de concluir el siglo XIX, en pleno apogeo de los tiempos del progreso.
Una emocionada, casi delirante, población acababa de ver inaugurar, para viajeros y mercancías, la línea férrea Huelva-Sevilla, de modo que, ya desde ese 1880, la ciudad contaba con ferrocarril, y empezaba, pujante y agitada, a vivir la vida de la modernidad.
La arquitectura de la Estación también respondía a su momento, y , como el resto de apeaderos y terminales de la línea, siguió el gusto artístico de su promotor, el empresario alemán Guillermo
Sundheim, por entonces uno de los principales artífices e impulsores de la actividad económica y sociocultural de la ciudad.
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Sundheim eligió un edificio de estilo neomudéjar, proyectado por Jaime Font y Pedro Soto, con dos torreones laterales de mayor altura y volumen que el cuerpo central, que sobresale ligeramente hacia el exterior. La Estación de Sevilla en Huelva pretende recuperar rasgos arquitectónicos de otra época, con visibles detalles y decoraciones de aspecto islámico: ladrillo visto, puerta central con rombos, arcos de herradura, almenas...
En su interior, los sonidos y vaivenes reproducen involuntariamente la actividad de siempre, donde el ruido continúa simulando, sucesiva y lentamente, (...) fragor de trueno lejano... Y luego, rodar de hierro... rodar de mucho hierro sobre más hierro...
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